Un hospedaje familiar es una habitación en la casa donde la familia vive de verdad — y acabas sentado en su mesa. En Joy Nativo encuentras familias en Ecuador, Colombia y Kirguistán, cada una con la identidad verificada y el perfil revisado por nuestro equipo antes de publicarse.
Nadie aparece aquí solo por rellenar un formulario. Hay tres filtros, en este orden.
La familia sube un documento de identidad y un selfie a nuestro servicio de verificación. Sin documento verificado no hay anuncio: este paso no se salta.
Nuestro equipo lee el perfil, las habitaciones, las fotos y las normas de la casa. Un perfil sin aprobar es invisible para los viajeros; solo lo ve la propia familia.
Solo entonces la familia puede recibir solicitudes. Si más adelante cambia lo que ofrece, la revisión se repite.
No es una pensión con una familia al lado. Vives en casa de alguien, con sus costumbres, y ahí está la gracia.
Ninguna de las dos partes recibe los datos de contacto hasta que la estancia está confirmada. Eso os protege a los dos.
Elige una habitación y unas fechas y envía la solicitud. Los viajeros también verifican su identidad, así la familia sabe quién pregunta.
Confirma que las fechas están libres y que le encaja recibirte.
Confirmamos la estancia y solo en ese momento ambos recibís los datos de contacto del otro.
Cada destino de abajo tiene al menos una familia publicada ahora mismo. Entra en una ciudad para ver las habitaciones, los precios y las personas.
Es alojarse en casa de una familia local que alquila una habitación de su propia vivienda y comparte contigo el día a día: las comidas, el salón, el idioma. No es un hotel con nombre de familia: la familia vive ahí mientras tú estás.
Sí, de dos maneras distintas. Cada anfitrión pasa una verificación de identidad con documento y selfie, y después una persona de nuestro equipo lee el perfil completo antes de publicarlo. Un perfil que falle cualquiera de los dos pasos no llega a verse.
No. La mayoría de las familias reciben gente de cualquier nivel, desde la primera semana de clases. Cada perfil indica los idiomas que habla la familia, así que puedes empezar por una que comparta idioma contigo.
Desde unas noches hasta varios meses: cada habitación fija su mínimo y su máximo. Muchos anfitriones bajan el precio por noche a partir de cierto número de noches, y aparece en la propia habitación.
Los datos de contacto se intercambian cuando la estancia queda confirmada, y ahí empieza la conversación. Antes tienes el perfil: fotos de las habitaciones reales, quién vive en la casa, qué cocinan y qué les gusta hacer.